¿Vas a tener un segundo bebe? 4 cosas que no decir al hermano mayor

Si estas embarazada por segunda vez, te recomiendo que tengas en cuenta estas 5 cosas que no decirle al hermanito mayor. ¿Por qué? Pues simplemente porque durante estos casi 9 meses de mi embarazo he ido observando que no le hacemos ningún favor a nuestro primer hijo.

Como veréis en todos mis post que publico, me gusta ponerme en el lugar de mi hijo para entenderle y sobre todo para respetarle. Y estos meses he podido observar cómo los adultos que le rodean siempre le dicen estas 4 cosas que sinceramente creo que empeoran ese momento de recibir a un hermanito.

4 cosas que no decirle al hermano mayor

  1. Tienes que cuidar mucho de tu hermanito

    Creo que es algo que nos sale casi inmediatamente cuando sabemos que un niño va a tener un hermano con quien compartir su vida: ¿Vas a cuidar mucho a tu hermanito? O directamente le damos el imperativo: tienes que cuidar mucho de tu hermanito.

    ¿De verdad tiene que cuidar de su hermano? Yo creo que no, para nada, de hecho veo totalmente perjudicial que automáticamente intentemos que el niño se comporte como un adulto cuidando del hermano. El niño debe seguir siendo niño y creo que debemos evitar decirle cosas como: Ayúdame con tu hermano, cuida de el, etc. No tiene por qué hacerlo ni dejar de ser niño y de hacer cosas de niños que son jugar, subir y bajar de los sitios, rebozarse por el suelo y no estar pendiente de nada más que desarrollar su mente, su imaginación y disfrutar haciéndolo, divertirse.

    Fuente: freepick

  2. Tienes que jugar mucho con tu hermanito

    Normalmente viene unido al punto 1 y es cuando preguntamos: ¿Vas a jugar mucho con el? o también pasamos al imperativo: tienes que jugar mucho con el / jugarás mucho con el ¿no?

    Pues tampoco tiene obligación ninguna. Puede apetecerle o no jugar con su hermano menor. Eso es algo que el mismo decidirá no tendría que ser una responsabilidad que ya le estamos agregando, y encima antes de que llegue.

  3. Tienes que enseñarle muchas cosas.

    Este punto también va siempre unido a los anteriores: ¿Vas a enseñarle muchas cosas al hermanito? o aquí también encontramos el imperativo: le tendrás que enseñar muchas cosas al hermanito.

    Parece ser que al convertirnos en hermanos mayores directamente nuestra obligación es enseñarle todo lo que sabemos, y lo que no, a ese nuevo ser que llega a casa. ¿Pero por qué? ¿Acaso a el le han enseñado algo? Lo ha ido aprendiendo solito. Pues su hermano también. Y si el decide enseñarle algo será decisión suya, de nadie más, y será de forma natural sin obligaciones.

    Fuente: freepick

  4. Tienes que ayudar mucho a mamá.

    Aquí también, sin darnos cuenta, hacemos al niño adulto cargándole con la responsabilidad de ayudar a su madre porque sino qué haría ella: ¿Vas a ayudar a tu mamá a cuidar al hermanito? o con el imperativo: tienes que ayudar a tu mamá.

    Pues tampoco. El niño debe seguir siendo un niño y no un adulto a cargo de su mamá y del bebé. Si decide ayudar a mamá debe ser algo natural, que salga de el y por el mero hecho de que está contento de que ese hermanito esté allí y quiera sentirse implicado en el cuidado. Por ejemplo, como cuando mi vikingo decide ayudarme a barrer, que le encanta y lo hace con gusto aunque más que barrer me remueve más los pelos de las perritas.

    Fuente: Freepick

Debemos de tener en cuenta que, al realizar estas preguntas y afirmacioness, ya le estamos dando una lista de tareas a esa pobre criatura antes de que llegue esa personita, que no conoce, y que además le viene a quitar ese puesto único que ocupa.

Si para el la situación ya va a ser difícil, porque aunque parezca que se lo toman muy bien siempre tiene que existir un sentimiento contradictorio, encima le cargamos de responsabilidades. Responsabilidades que además no le corresponden y que en el caso de que decidiera asumir debería surgir de forma natural. Que sea el mismo el que decida y actúe como siente.

Pero si durante meses las personas más cercanas como abuelos, tíos, etc. siempre están con estas preguntas y con frases del estilo, los conocidos y amigos de los papás cuando le ven también le comentan lo mismo… Creo que es muy normal que el niño se lo tome mal desde antes de que nazca ese hermano ante tanta responsabilidad que se le está dando. Luego nos extraña que tengan celos o que su actitud sea mala o que se le pregunte: ¿Quieres que venga tu hermanito? y nos conteste que no…

No penséis que yo no las he dicho. Curiosamente antes de ser madre yo era una de estos adultos que también hacía este tipo de comentarios ¡los hace todo el mundo!. Lo decimos con toda la buena fe del mundo y con todo el cariño pero nunca las decimos poniéndonos en el lugar del niño.

¡Pongámonos en su lugar! Rompamos con los mitos y dejemos de comportarnos todos igual, siguiendo un patrón establecido en el que no nos hemos parado a pensar y mucho menos nos hemos puesto en el lugar de ese niño. Nos cuesta ponernos en el lugar de los demás, ser empáticos, entre adultos ¡como para serlo con los niños! que parece que son seres inferiores a los que tenemos que amoldar. Cuando, realmente, creo que son ellos los que tienen mucho que re-enseñarnos. Si re-enseñarnos, porque nosotros también eramos así pero la sociedad, la costumbres, la educación adquirida nos ha llevado a hacer todos lo mismo, a olvidarnos de lo que sentíamos cuando eramos niños.

¿Te habías dado cuenta de estas cosas? ¿Tu también lo dices? Pues si es así, por favor, acuérdate de estas palabras y piensa que no se lo estamos poniendo fácil a ese niño, todo lo contrario, le cargamos de responsabilidades innecesarias y que no le corresponden.

Si te ha parecido interesante mi reflexión, te agradecería me ayudaras a difundirla ¡seguro que conseguimos que algún niño no tenga que volver a escuchar estas preguntas!

 

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