A mi segundo hijo, Héctor, te quiero pero tengo miedo

Si, lo confieso tengo miedo. Eso no quiere decir que no te quiera y desee con todas mis fuerzas estar junto a ti, abrazarte, besarte, ofrecerte mi calor y todo mi amor. La incertidumbre de cómo serás, cómo nos volveremos a adaptar como familia, cómo se adaptará tu hermano… me hace sentir ese miedo, que seguro superaremos juntos.

No te voy a mentir, ya lo habrás notado, mamá no para quieta y siempre está estresada y con mucho sueño porque el día con 24h me parecen pocas. Perdóname porque se me pasan las horas, los minutos y los segundos y no encuentro el momento de acariciar mi tripita, para hablarte, cantarte como es todo por aquí fuera.

Se han pasado tan rápido estos 9 meses que se me ha echado el tiempo encima y ni si quiera tengo todo preparado. Me guío por mi seguridad y confianza de que todo saldrá bien, esta vez es diferente ¡mamá ya tiene experiencia! Y puede que ya no necesitemos tantos utensilios como con tu hermano, que nos pilló de primerizos y compramos de todo para que nada se nos escapara ¡y luego no quiso nada de aquello! Ahora, creo que primero nos intentaremos conocer y luego nos iremos amoldando a tus necesidades. Sin prisas, sin agobios, y siempre viendo qué es aquello que te hace sentir mejor. Además ¡podemos aprovechar lo que dejó tu hermano! ¡Qué suerte tenemos!

Estoy deseando conocerte pero me siento desconcertada porque aún a estas alturas, cuando estás a punto de llegar a este mundo, me cuesta creer que estés dentro de esta tripota ¡y eso que te mueves muchísimo! ¡Cómo para no notarte!

A veces me sorprendo sintiendo que no quiero que nadie me aparte de tu hermano mayor, mi vikingo, con el que me siento tan unida, tan inseparable que no quiero que esos momentos maravillosos en la hora del baño, de la siesta juntitos o de la noche cuando dormimos abrazos desaparezcan. He llegado a pensar que no quiero que venga nadie, no quiero que nada rompa lo que tenemos, lo que hemos ido creando poco a poco y con mucho esfuerzo. No quiero compartirlos. Me siento mal por pensar así, es todo muy contradictorio.

He reflexionado mucho sobre estos sentimientos, y creo, hijo mío, que es miedo lo que me recorre el cuerpo. Miedo de volver a pasar por todo lo que ya he pasado, tan intenso, tan duro… y si tan bonito también ¡pero esta parte no la temo la deseo! Tu hermano mayor fue, desde que nació, un niño muy demandante, exigente y con mucha energía. Tanta que agotaba la mía. Tu eminente llegada me hace recordar cada uno de esos minutos y, la verdad, siento miedo. Mucho miedo…

  • Tengo miedo al parto ¡ahora sé lo que es! Y un camino de rosas no fue para mi. No solo por los dolores sino más bien por todo lo que viene después: las secuelas del parto y la recuperación física.
  • Tengo miedo a cómo estará tu hermano ¿sufrirá? ¿Lo pasará muy mal? ¿Tendrá muchos celos? ¿Sentirá que ya no le quiero igual?
  • Tengo miedo a si sabré manejar la situación. A veces me veo desbordada con tu hermano ¿cómo voy a conseguirlo con otro más?
  • Tengo miedo a alejarme más de tu papá. Si, la llegada de tu hermano ya marcó un antes y un después porque precisamente al no ser un niño tranquilo nos generaba muchos conflictos. Lloraba tanto y tan fuerte ¡ha sido tan exigente con nosotros! Ahora que conseguimos amoldarnos los 3, nos conocemos, nos sabemos llevar… ¿Cómo lo vamos a hacer para no volver atrás?

Pero, quiero decirte pequeño vikingo, si algún día llegas a leer esta carta, que pese a estos sentimientos confusos y miedos que me invaden, sé que muero por conocerte, por ver esa carita y por cogerte entre mis brazos. Sé que te querré igual que quiero a tu hermano y que seré feliz de veros juntos disfrutando de la vida, os tendréis el uno al otro siempre, no desperdiciéis esta oportunidad porque un hermano es un regalo.

Al menos para mí, mi hermano lo fue y lo es. Recuerdo mi infancia con él y me siento plena, llena, nunca me he sentido sola porque siempre he tenido a mi hermano. Nunca nos ha hecho falta hacer amigos cuando íbamos de vacaciones, nosotros sabíamos divertirnos. Y en nuestro día a día nos teníamos el uno al otro siempre para absolutamente todo. Sigue siendo así aunque cada uno ya tiene su vida con su familia y tampoco vivimos cerca, sabemos que si nos necesitamos ahí estaremos. Y para mí esto no tiene precio. Espero que disfrutéis el uno del otro, como lo he hecho yo, de tener un hermano.

Espero que sepas perdonar mis errores ya cometidos, prometo compensarlos cuanto te conozca en unos días…

#39semanas+4.
Te amo siempre minivikingo.

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