Mentir a los niños para explicar situaciones del día a día no es necesario

Fuente: www.freepik.es

Existe una tendencia muy implantada, casi más que tendencia es algo natural por desgracia, a mentir a los niños o inventarse historias, la mayoría absurdas, para conseguir que reaccionen como nosotros queremos. Si realizáramos este comportamiento entre adultos seríamos para los demás una persona rara y en el mejor de los casos un chiflado o chiflada.

Si no nos comportamos así entre adultos ¿Por qué lo hacemos con los niños? ¿Por qué nos empeñamos en mentirlos y en tratarlos con ese «desprecio»? Y digo desprecio porque no creo que sea positivo bajo ningún concepto mentir a los niños y menos innecesariamente y con un fin manipulador. ¿Nos cuesta tanto hablarles como personas que son? ¿Pensamos en las consecuencias de este comportamiento? ¿Qué le estamos enseñando a estos niños? Así que aquí estamos de nuevo… #destapandomitos

Desde que mi vikingo cumplió el año y empezó a comunicarse, a mostrar sus intereses y hacer ver a los demás que lo que está haciendo o quiere es algo sobre lo que poca discusión hay; he podido ver como abuelos, tíos y desconocidos se han acercado a el constantemente a mentirle y contarle historias que no son ciertas para disuadirle y llevarle a sus terrenos.

Os voy a poner un ejemplo, el otro día mi vikingo que ya tiene casi 2 añitos y sus rabietas cuando no se realiza aquello que quiere, mostró su desacuerdo en que fuéramos a la mesa de un restaurante a comer en lugar de dejar de ver los pececitos de la entrada. Por más que intenté razonar con el y explicarle que teníamos que escoger qué comer y que después volveríamos a ver a los peces no hubo manera de que cediera y al final acabó en un llanto bastante potente.

Situación que llevó a todos los del restaurante a mirar de forma incómoda y acabó con una señora que apareció de la nada en mi mesa a decirle a mi hijo que por qué lloraba, que si había visto a los pajaritos que había por el techo del restaurante y que si lloraba no le iban a querer. Aquella señora no se conformó con decirle a mi hijo que los pájaros no le querían si lloraba, privándole de su derecho a llorar por algo que le había hecho sentir mal, sino que fue un poquito más allá explicándole que si dejaba de llorar ella en persona hablaría con un pajarito para que viniera a darle un besito en la mejilla…. ¿Estamos locos o qué? ¿Desde cuándo las personas hablan con los pajaritos? y ¿desde cuándo los pajaritos dan besos en la mejilla a los niños si no lloran?

No quería llamar más la atención así que me limité a esperar a que esta señora se fuera a su mesa para explicarle a mi hijo que aquello que le había contado esta señora desconocida no era cierto. El tenía derecho a llorar si así lo sentía y los pajaritos le iban a querer igual si lloraba como si no porque además no es habitual que los pajaritos den besos en las mejillas a nadie.

Pero esto no es un hecho aislado, como os comentaba al principio, también muchos familiares usan este recurso de forma tan habitual que si te das cuenta llega a ser escandaloso.

6 ejemplos de mentiras que han utilizado los adultos para manipular a mi hijo:

  • Luego venimos al tiovivo. Cuando no vamos a volver… ¿Pero por qué no le podemos decir simplemente nos vamos y si te gusta mucho otro día que pasemos por aquí venimos otra vez? ¿Se va a disgustar? Pues seguramente, pero es algo por lo que debemos pasar, tanto el como nosotros, y además entender porque a nosotros nos pasaría igual.
  • Los perritos se van a comer tu cena ¿En serio es necesario amenazarle con que sus perritas a las que quiere se van a comer su cena si no se la comer rápido?
  • No corras por la piscina porque sino viene el socorrista y no te va a dejar entrar más en la piscina. ¿De verdad? Con lo simple que es decirle a la criatura que no corra porque es peligroso y se puede caer y hacer mucho daño…
  • Si no nos vamos papá y mamá se va a ir sin ti y te vas a quedar aquí solito. Otra vez recurriendo al terror… Ni su padre ni su madre se van a ir nunca jamás sin el a ningún lado… JAMÁS ¿Por qué hacerle creer tal cosa? ¿No pensamos en el pánico que esto le puede crear?
  • No llores porque es de lloricas y te pones muy feo, además eres muy mayor. Esto me causa un horror tan grande que por más que lo pienso no le encuentro explicación a que una persona, adulta, le insulte a un niño llamándole llorica y feo por el mero hecho de expresar sus sentimientos. Pero no solo esto sino que le le decimos a un bebé (mi hijo como os he comentado cumple dentro de poco 2 años) que ya es muy mayor ¿Cómo? Aún así ¿Hay alguna edad en la que hay que dejar de llorar?
  • Si te portas bien luego te compro un globo. Normalmente no hay globo después de hacer lo que se vaya a hacer y por lo que se tenga que portar bien sino que además ¿qué es portarse bien? Un niño es un niño y lo normal es que juegue, salte, llore y no pare quieto… vayamos donde vayamos lo tenemos que asumir: no vas a ir a la compra nunca tranquila a no ser que si va en carro o porteado se duerma… Esto es así.

Lo peor es que, al menos en mi caso, no se queda aquí el tema sino que he empezado a notar que cada cosa que le cuentan o dicen al niño va acompañado con una historia de fantasía, como si para hablar con el fuera necesario inventarse siempre algo que lo adorne y que parezca un cuento.

Personalmente tengo un lema que intento seguir: no tratar ni hablar a mi hijo diferente a como me gusta que me traten a mi, y es con respeto, comprensión y sobre todo sin mentiras ¿a quién le gusta que le mientan?

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Os he dejado estos ejemplos pero si os fijáis en el día a día con vuestros peques seguro que os habéis encontrado con muchas más mentiras ¿verdad? ¿Cuáles te han gustado menos? ¿Te cuesta no utilizar este recurso para disuadirle?

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4 thoughts on “Mentir a los niños para explicar situaciones del día a día no es necesario”

  1. Que buena nota! Es cierto que la gente (yo incluida) tiende a repetirar lo que se hizo culturalmente, como decir esas mentiras, pero más cierto es que hay que pensar y reflexionar sobre las respuestas que les damos a nuestros hijos e hijas.

    1. ¡Gracias Maca por tu comentario! Si la verdad que yo hasta que he sido madre y me he visto en la situación no me he dado cuenta de cómo nos comportamos los adultos con los niños. Bueno eso y la verdad que el curso que hice con Tania de Edurespeta también me ayudó a abrir los ojos sobre cómo me he criado y cómo me relaciono con mi hijo. Y la verdad… que observando cómo se comportan los abuelos con mi hijo ha sido donde se me dispararon todas las alarmas porque las historias que adornan todo lo que le dicen, las mentiras y las falsas promesas priman en cada una de las conversaciones que tienen con el… Una pena pero si. Un saludo y un abrazo 🙂

  2. Interesante reflexión! Cómo bien dices no somos conscientes de la importancia de nuestros comportamientos.. los niños son individuos que merecen el mismo respeto que los mayores, si no más!

    1. Gracias 🙂 Para mi la maternidad está siendo un aprendizaje constante y me he dado cuenta de cómo hablamos a los niños y la de historias y mentiras que nos inventamos sin necesidad. Como bien dices somos poco respetuosos sin mala intención pero así es. Un besazo y muchas gracias por dejar tu comentario 😘

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