5 grandes diferencias entre el primer embarazo y el segundo

Cada vez me queda menos para la llegada del pequeño vikingo. Ya estamos en la semana 32 de embarazo y apenas me he dado cuenta. Aún recuerdo, como si fuera ayer, ese primer día que mi vikingo mayor me besó la tripa y con el dedo en mi ombligo se reía. Situación que se repitió 3 veces, y a la tercera me dije: Mónica que vikingo haga esto no es normal.

Se me había retirado el periodo pero no le di mayor importancia puesto que pensaba que dando el pecho podía retirarse y volver en algún momento. Además teniendo en cuenta que vikingo había tardado mucho, mucho, en decidirse a venir no pensaba que pudiera ocurrir lo que finalmente ocurrió.

Tardé varios días en ir a por un test de embarazo a la farmacia, y con el test en casa incluso tardé unos días más en decidirme a realizar el test. Es más, no le dije nada a papá vikingo porque no quería alarmar a nadie. Yo seguía pensando que no podía ser «tan fácil» después de la larga espera y las dificultades que pasamos para que llegara vikingo grande.

Tengo grabado a fuego ese momento en el que le comento a papá vikingo que se quedara con el niño porque necesitaba ir al baño. Fui al baño discretamente, y saqué el test… ¡premio! Las 2 líneas salieron tan claras que no podía creerlo. Si en aquel momento me hubieran sacado una foto os aseguro que habría sido con los ojos fuera de su sitio. No sabía si reír o llorar, y me costaba tanto creerlo que lo primero que me vino a la cabeza es que el test estaba mal. Había comprado uno baratito porque yo seguía convencida en que no podía ser y la calidad hacía que ese test no diera bien los resultados.

Salí del baño pálida (seguro) y me dirigí a papa vikingo que tenía a vikingo grande en brazos y solo pude decir con el test en la mano: mira lo que me ha pasado. Papá vikingo apenas se inmutó, se quedó como si nada, como si fuera tan normal o lo esperara e incluso su cara dejaba ver alegría. Yo seguía en shock y no encontraba el sentimiento que definiera aquel momento.

Yo quería que vikingo grande tuviera un hermanito y sabía que no me podía demorar porque ya tengo 40 años y, sinceramente, el cuerpo ya no aguanta igual el ritmo que requiere una criatura (sobre todo si es tan activa como mi vikingo) pero me costaba creer que ocurriera así, de repente, tan rápido y «sin querer».

A partir de aquí las semanas han ido pasando y ya casi en la recta final, recapacitando y echando la vista atrás veo que es muy diferente el primer embarazo del segundo.

5 grandes diferencias del primer embarazo al segundo:

  1. Las fotos. Mi embarazo de vikingo grande está fotografiado cada semana, incluso menos. Tengo tantas fotos de la tripita que realmente podría hacer un álbum solo de la tripita.Ahora mismo apenas tengo fotos, los días pasan y cuando me acuerdo de hacerme una foto estoy muy cansada o bien no estoy en un buen momento porque voy en pijama, con pelos de loca y ojeras hasta el suelo.
  2. Descansar. Mi primer embarazo fue totalmente relajado. Disfruté minuto a minuto del embarazo, reposé, dormí a pierna suelta y vivía en una tranquilidad absoluta. Además salía de cuentas a finales de agosto y me pasé todo el verano en la piscina nadando y tomando el sol. Me echaba la siesta todos los días ¡incluso!Ahora apenas duermo. Tengo que combinar el ser mama de un fiera de 2 años, de 2 perritas, ama de casa, trabajadora autónoma, estudiante de postgrado y dueña de la tiendita de este blog. Os aseguro que me acuesto todos los días a las 3-3,30 o incluso algún día más y vikingo grande me pone en pie entre las 7-8 am… Me da mucha pena porque pienso en mi bebé y veo que le ha tocado una mama que en su embarazo no ha parado quieta, no duerme apenas y siempre va estresada porque no llega… Ya veremos que efecto tiene en el, porque les afecta…
  3. Cuidados personales. Desde el primer día que supe de mi embarazo con vikingo grande me cuidé en extremo y me cuidaron. Recuerdo perfectamente a papá vikingo regañándome estando yo de 3 meses porque me vio limpiando el polvo de los muebles. Pero no solo esto, decidí no teñirme el pelo ni pintarme las uñas porque estaba convencida de que los químicos de esos productos le llegaban a mi bebé. Tampoco cogía peso, y hacía meditación y relajación y yoga para embarazadas.

    Fuente: Freepick

    Ahora mismo recojo y limpio la casa todos los días, estoy todo el día detrás de vikingo grande, cargo peso porque le cojo (no hay forma de hacerle entender que no le puedo cogerlo sin que llore y se me parte el alma), voy a todos los sitios corriendo porque no llego o o me da tiempo, no me tiño no porque no quiera sino porque no encuentro el momento para hacerlo y ya lo de las uñas… vaya que ni me lo planteo. Es más no encuentro el momento ni de cortarme una uña como para pintármelas; y ya mejor no hablamos de a relajación o la meditación.

  4. La evolución del bebé. Con vikingo grande recuerdo que estaba informada semana a semana de la evolución del bebé. Qué cambios había en el feto, cómo iba evolucionando, qué pasaba con mi cuerpo, las recomendaciones… Incluso seguía varias apps para estar informada.Ahora mismo confieso que me bajé una app el otro día y apenas puedo leer lo que me dice el aviso cada semana. No he estado informada de en qué semana le salía el pelo o las uñitas, ni cuando comenzaba a oír mi voz.
  5. Efecto nido. Reconozco que en mi primer embarazo me dio un buen tortazo el efecto nido. Arreglé toda la casa, la pinté, la amueblé, cambié las puertas, los rodapiés,  compré cuna y mini cuna y todo tipo de accesorios que justamente vikingo grande no ha querido ni por asomo. Me gasté bastante dinero en arreglar mi nido. No solo esto sino que desde que supe que estaba embarazada, venga lo confieso incluso antes de saberlo porque estaba segura de que iba a ser que si, le compré ropita a mi niño.Ahora mismo estoy en la semana 32 y no he tocado nada de la casa, no he colocado nada para la nueva llegada en términos de muebles, pero tampoco le había comprado nada hasta hace 2 semanas que mi madre me vio tan agobiada porque no tenía ni un body (los de vikingo grande son de verano y  vikinguito nace en invierno) que la mujer fue corriendo a comprar cositas para que me quedara más tranquila. Y es que no tengo tiempo. Pero bueno al final en estas 2 semanas he ido picando cositas porque ¡Bendito Internet! Me veía utilizando constantemente los packs de nacimiento que tengo de la tienda como única prenda. También me pasa con las cosas de la casa. Tengo que hacerle hueco en el armario de vikingo grande, pensar qué hago con la bañera porque la que tengo es una bañera- cambiado que se adapta a la bañera y lo malo que deshabilita la bañera y no quiero dejar a vikingo grande sin su hora del baño pues le gusta mucho. Así que ¡no sé dónde voy a bañar y cambiar al bebé!

En mi interior hay una vocecita que me dice: tranquila, saldrás de todo y tu hijo lo único que necesita es amor, cariño y mucha teta. Así que intento no preocuparme por estas cosas y buscar un hueco para preparar cosas poco a poco y relajarme todo lo que puedo quitándome trabajo para, al menos el último mes, estar tranquila.

Estas son las 5 grandes diferencias que he encontrado entre mis embarazos pero seguramente que se me pase alguna más o que vosotras hayáis vivido alguna otra situación parecida ¿Qué hiciste en el primer embarazo diferente al segundo? ¡Anímate a contárnoslo! 

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